Alegre y divertida, muy personal y única donde las haya

Desde el minuto uno de encontrarme con Ane y Mikel fueron risas y carcajadas unas detrás de otras. Creo que el adjetivo que mejor describiría esta boda es la “familiar”. En casa de Ane tod@s pendientes del uno y otro.

No faltaron flores frescas que adornaban cada rincón de la casa que muy a detalle lo tenía preparado la madre de Ane. Se ayudaron unos a otros a prepararse, a ultimar los detalles a cuidarse unos de otros y brindar con champagne por el nuevo comienzo de Ane y de tod@s creo yo.

Mientras en casa de Mikel también seguían con sus preparativos y padre y madre ayudaron a su hijo a estar espléndido para su enlace. Reloj familiar en muñeca, se preparó en un entorno rodeado de fotografías y recuerdos se tod@s que nos rodeaban y nos hacina sentir arropad@s.

La ceremonia ocupó lugar en el  Palacio Miramar Donostia bodas donde amigos y hasta el perro de Ane y Mikel fueron invitados. Una ceremonia con un cura diferente, acompañados de una música y melodía de violines y un speech de hermana que hicieron saltar alguna que otra lágrima.

Para el banquete eligieron el gran Maria Cristina hotel donde disfrutaron de una buena comida y fiesta espectacular.