En la boda de Amaia e Iñigo, empecé bien pronto a la mañana acudiendo a casa de los padres de Iñigo  a fotografiar su familia y los preparativos previos a la ceremonia.

El padre de Iñigo, calmado y tranquilo me abrió las puertas de su casa para fotografiarles en los instantes más personales de la boda y dejándome ser uno más de ellos.

Iñigo tenía todo bien organizado y preparado para la ocasión y se vistió es un periquete. Una vez terminado con él fui directa a la casa de Amaia donde

Garbi Garai – MAKE-UP & HAIR

la estaba peinando y maquillando en el balcón de casa disfrutando del día soleado que estaba amaneciendo y bajo la atenta mirada del hermano de Amaia.

Las tías de Amaia fueron las encargadas de ayudar con el vestido y velo frente al espejo de la habitación. Poco a poco Amaia fue convirtiéndose en la novia sencilla y elegante que junto abrazado del brazo le acompañó a la parroquia del Antiguo.

Una ceremonia donde hubo miradas de cómplice y la gran ilusión de la abuela de ver a su nieta en el altar.

Saludos, risas, besos y muchos pétalos de rosa acompañaron la salida de la iglesia y seguimos nuestro camino hacia Hondarribia para hacer el reportaje de Amaia e Iñigo.

Aprovechamos y disfrutamos de un paseo agradable por las calles de la parte vieja de Hondarribia e hicimos el reportaje entre adoquín y puertas y ventanas de colores.

Cuando llegamos al lunch del Restaurante Alameda, Iñigo y Amaia fueron acogidos por los invitados entre abrazos y aplausos, donde dio comienzo a la verdadera fiesta de la celebración. El final, nos lo imaginaremos cómo sucedió, lo dejo en el aire para que cada uno lo imagine a su gusto…